Cuesta mucho decir las cosas, muchísimo.
Pero cuesta más no decirlas.
Escribo aquí para patalear un rato, no me servirá para mucho, pero al menos me desahogo, y eso no me vendrá mal del todo.
No entiendo a las personas.
No entiendo como se cambia de opinión de repente, no entiendo porq se puede ser egoísta y los demás tenemos que entenderlo.
Debería guardar las cosas, debería poderlas mostrar para que se me entienda, así al menos no me sentiría como una idiota cabreada.
De aquí a dos días habrá pasado, aunque no se olvide, esto nos permitirá recordarlo.
Yo no me voy, otra vez yo me quedo, ya se van otros, de nuevo.
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me uno a tu pataleo, lo necesito: "No entiendo a las personas.
ResponderEliminarNo entiendo como se cambia de opinión de repente, no entiendo por qué se puede ser egoísta y los demás tenemos que entenderlo"
enhorabuena por tu blog. Por la sinceridad que desprende
Quién era egoísta y cambió de opinión de repente? Y había que entenderle?
ResponderEliminarQuién se fue? Se fue por ese cambio de opinión?
Dísculpa por este asalto de preguntas pero es que es inevitable tras leer el post... Hay detrás una historia...
Yo a veces tampoco las entiendo y aunque reconozco que siempre dedico un tiempo para intentarlo (cada vez menos) nunca lo consigo. Nunca me dejan de sorprender.
ResponderEliminarpues a veces no sólo basta con intentarlo, a veces es necesario ponerse en la piel del otro para poder entenderlo...
ResponderEliminarNo, no hay que ponerse en el lugar del otro, cada uno tiene su lugar, y a cada uno las circunstancias le afectan de una manera.
ResponderEliminarAhí está la clave, el derecho al pataleo y la aceptación posterior.