viernes, 24 de septiembre de 2010

Mentiroso

Eres el día de los cambios, de la esperanza y de los comienzos.

Todo empezará contigo.

Comenzaré una dieta.
Dejaré de fumar.
Viviré sin él.
Compraré lotería.
Aprenderé a amar.

En ti se apoyan las ilusiones, los sueños y las mentiras, sobretodo las mentiras.

¿Cuántas mentiras se dicen en tu nombre?

El Lunes dejo de prometer. ¡Lo juro!




El principio de todo.

Lunes, 10 de Octubre. 06:45 a.m. Estoy agotada, tantas horas intentando encontrar la postura adecuada, no puedo más, necesito que me empujen.

Tengo frío, mucho frío, ya ha llegado el otoño, además, esta habitación está helada, me cuesta respirar.

Me golpean, rompo a llorar, veo luz, mucha luz, un mundo borroso demasiado iluminado para mis ojos.

Siento que me tocan, no me gusta, sigo teniendo frío y me duele la nariz, me habré golpeado al salir. Quiero volver a casa.

Me mueven, no sé hacia donde, solo sé que no puedo parar de llorar, el frío, el miedo y esa terrible luz me asustan.

Ya, ahora. Huele a hogar, aquí sí.

Me han recostado sobre ella, me abraza, es solo una niña pero es mía, no conozco nada más, y creo que nunca conoceré nada mejor.

Por fin, parecía que esto no iba a acabar nunca, ya se ha acabado todo, bueno, realmente acaba de empezar.

Llego al mundo un Lunes a primera hora, ¿Será una señal?

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Montpellier

No te aguanto, ni a ti, ni a nadie.

No te llamo, siempre pienso en hacerlo, pero me vence el después.

He dejado de ser amable y divertida, he dejado de ser el hombro en que apoyarse.

Me duelen los hombros, y las sonrisas no las siento ya.

No soporto a las victimas, por eso esto no es una llamada, es un desahogo.

Me aburre la gente, me aburren las noticias, me aburre todo.

No me apetece disculparme por no llamar, por no quedar o simplemente por no estar.

No me apetece nada.

Miento, sí me apetece, me apetece largarme, con la cartera llena y los ojos cerrados, desconectarme del aquí y del ahora, recorrer calles en las que no conozco a nadie, en las que no es necesario saludar ni ser cordial, en las que no hay prisa ni va a sonar el teléfono.

Ya no tomo el cercanías cada día, ya no veo el tren a Montpellier marcharse, ya no pienso en tirar el móvil a la papelera y subirme a ese tren borreguero y desaparecer.

Vuelvo a mentir, igual no pienso tanto en ello pero la idea esta ahí.

Echo de menos las rutinas, echo de menos hasta el madrugar.

No me aguanto, no me caigo bien. Voy a dejar de hablarme.

martes, 21 de septiembre de 2010

Contando

Frondosas, lanudas y redondeadas.
Con aspecto altivo y mirada mansa.

Parecen suaves, tibias y calmadas.
Se las ve mimosas, tan inmaculadas.

Miran a lo lejos, temiendo la valla.
Quizá se adivina demasiado alta.

Cogen carrerilla, llegan y la saltan.
Orgullosas de ello, retoman su marcha.

Sobre un verde pasto, juegan tan lozanas.
Hay un sol que alumbra y un perro que ladra.

Ese es el problema, que se las detalla.
Me pierdo en colores, texturas y pausas.

Así cada noche las cuento en mi cama.
Mientras llega el sueño, oigo como balan.