Me cuesta muchísimo soltar los dedos aquí, sé que no debería, pero me cuesta, siempre que he escrito lo he hecho escondida, o no lo he dejado ver, muy pocos han leído algo mío sabiendo de mi existencia real.
Estoy intentando empezar, pero no sé, es culpa mía, completamente mía. Los pocos que me conocéis de antes, sabéis de mi natural tendencia a la dispersión, pero también sabéis que últimamente he abandonado esa costumbre. Hasta ahora.
No sé expresar mis sentimientos, miento, sí sé pero no suelo hacerlo, y muy pocas veces cara a cara. Normalmente me los cuento a mí misma, me regodeo o hundo en ellos y los aparto o escondo en mi cajón.
Ni desconfianza, ni miedo. Simplemente hay cosas más importantes que un mal o buen día, o quizás pese a todo lo que hablo, nací para escuchar no para orar.
Responder es más sencillo que contar, no hay que buscar la manera, es un acto automático.
Tendré que preguntarme algunas cosas...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario