Ahora saben quien eres, ya no te puedes esconder más, prepárate para responder si fuera necesario.
Sí, cuesta mucho más escribir cuando no puedes fingir ser otra persona, no sé si sabré, pero hay que intentarlo, asumir que mi cabeza produce más palabras de las que soy capaz de digerir, y dejar que se vean, aunque sean pocos o ninguno los que quieran hacerlo.
No hay que buscarle sentido, ni a esto ni a nada, no suele tenerlo, simplemente a veces es necesario.
Posiblemente no todo llegue hasta aquí, seguro que algo se pierda en el camino, pero in
tentaré reprimir lo mínimo posible, no hay mucho que perder, quién bien me conoce sabe que nunca he sabido callar.
No sé callar lo que pienso, aunque sí lo que siento, el silencio nunca ha sido lo mío, pero siempre he vivido en él.
Debajo del fregadero, en la galería de aquel cuarto piso, allí me escondía para jugar y soñar, allí vuelvo.

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