Rara, con ganas de chillar y a la vez con ganas de esconderme debajo de una piedra, una pequeñita.
No sé si es represión por no decir todo lo que me pasa por la cabeza, o una pataleta infantil, a saber. Solo sé que me encanta esa posibilidad, la de ir doblándome poco a poco.
A veces en mis intentos fracasados de dormir aprieto mucho los ojos, y sí ahí puedo imaginar que me encojo, que me convierto en un punto chiquitito que puede desaparecer cuando quiera.
No, no es una desaparición real, pero la posibilidad de ser invisible es más que atractiva. Sí, es una putada que los sueños no se cumplan, ¡yo quería ser bruja!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario