lunes, 28 de junio de 2010

Dispersión Natural

Gente deslumbrante, adornos deslumbrantes, muebles deslumbrantes...

Yo ya estaba lamentando no haber traído las gafas de sol, me serían tremendamente útiles, podría dormir y nadie lo notaría.

Todo el mundo parecía divertirse, pero claro, ellos no estaban con el Sr. Parrández, no sé como había acabado a su lado, escuchando su perorata sobre sus proyectos de expansión.

Mantenía la mandíbula apretada, para evitar bostezar, asentía de vez en cuando, pero por mucho q lo intentaba no conseguía mantener la mirada en él, mis ojos se iban hacia mi vaso, me intrigaba ver la forma q estaba adquiriendo el hielo al deshacerse. No eran cubitos normales, tenían una forma extraña, alguna modernez para darle más glamour a la noche. Parecían una flecha o un lazo, algo así. Aunque mi mente se había ido por otros derroteros.

Una moneda por tus pensamientos, -dijo el Sr. Parrandez.

Aunque me sorprendió su propuesta, mi boca fue más rápida que mi cerebro...

¿Los peces pueden nadar en Cocacola?



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