lunes, 12 de julio de 2010

Encuentro

Lo encontré tirado en la calle, cubierto por cartones de leche.
¡Miles de cartones de leche!

¿Porqué son tan pequeñas las cajas de leche?
Recuerdo cuando iban en paquetes de diez o de 12 litros, a día de hoy, como mucho hay seis.
Aunque también es cierto que antes apenas llevaban cartón, eran plástico en su mayor parte, habría necesitado millones para cubrirse.

En principio me asusté, era extraño verlo allí tumbado, pero lo que más me aturdía eran sus palabras. Estaba canturreando...

- Con la a, Alburquerque, alburquerqueño, con la b, Borneo, dayak, con la c, Codorniz, cordigueño...

Era aturdidor, nunca imaginé que llegaría a acostumbrarme a su pasión por los gentilicios, que llegarían incluso a divertirme, siempre que escucho esa tonadilla, sé que está dibujando.

Temí acercarme, no por su aspecto en sí, a mí lo extraño siempre me ha gustado, soy alérgica a la lactosa y algo de leche tenía que tener encima, seguro.

Le hablé y levantó la mirada. Apenas tiene ojos, por eso lleva gafas, para que no se le estropeen. Este mundo está lleno de cosas muy raras, y él tiene miedo de que los ojos se le caigan.

Así le encontré, esa noche lejana. Ya hace mucho tiempo, pero al recordarlo, aún me pica todo.

¡Puta leche!

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